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Sta. Iglesia Catedral del Salvador

La Catedral de Orihuela, Capital de la Diócesis, está construida sobre restos visigodos, hispano-árabes y mudéjares. En 1281, Alfonso X El Sabio la constituye Iglesia principal. En 1413, el Papa Luna, Benedicto XIII, le otorga el rango de colegiata. En el año 1419, el Papa Martín V, lo confirma. En 1510, el Papa Julio II la elevó a catedral. En 1564, Pío IV y Felipe II conceden el Obispado, desmembración del de Cartagena, siendo su prelado el Obispo Gallo.

La Catedral empezó a construirse a principios del siglo XIV, y sin ser un gótico de luz y grandes dimensiones, tiene bellísimas proporciones. Es de un gótico singular levantino. Otro gótico posterior, parecido al de la Lonja de la Seda en Valencia, corta transversalmente las naves.

Se levantó sobre la antigua mezquita Aljama. En su inicio fue concebida como Iglesia Parroquial, siendo ya en el siglo XVI, Iglesia Arciprestal, Colegiata en 1413 y Catedral en 1510, pese a lo cual la separación del Obispado de Cartagena no se produjo hasta 1564.

La construcción se inició en el primer tercio del siglo XIV. Puede encuadrarse dentro de las características del gótico catalán. Su planta es de cruz latina con brazo de crucero que no sobresale al exterior. Es de tres naves con capillas entre los contrafuertes. La nave central es ligeramente superior a las laterales por lo que los ventanales son de pequeño tamaño. Su deficiente luminosidad y la escasa importancia concedida a los arbotantes, hace que los exteriores sean macizos y faltos de ligereza. Es de destacar la reforma del crucero del s. XVI, realizada por Pedro Conté.

TIENE TRES PUERTAS PRINCIPALES:

La Puerta de las Cadenas. Del siglo XIV, abocinada y carente de tímpano y parteluz. Tiene un arco polilobulado de influencia mudejar y unos interesantes capiteles-inpostas de decoración figurativa.

La Puerta de Loreto. De mediados del siglo XV, en estilo gótico arcaizante, posiblemente debió de conservar el parteluz hasta mediados del siglo XVI en que es sustituido por un arco carpanel. Destaca la decoración escultórica de las arquivoltas, a base de ángeles cantores y músicos.

La Puerta de la Anunciación. Al igual que las capillas septentrionales es obra renacentista. Fue terminada en 1588 por Juan Inglés. Tiene una disposición arquitectónica en forma de arco de triunfo.

El claustro procede del Convento de la Merced, se restauró y se adosó a la catedral en 1942. Las capillas de la catedral son un notable muestrario pictórico con algunas obras de gran valor artístico. Destaca el retablo de Santa Catalina (siglo XV) y en la capilla de Santa Bárbara el cuadro de la Virgen del Pópulo, obra de influencia italiana del siglo XVI.

Mención especial merece el conjunto de las rejerías de estilo gótico y renacentista, la sillería del coro obra de Juan Bautista Borja, realizada entre 1716-19, y el órgano barroco.

Dentro de la Catedral podemos visitar el Museo Diocesano de Arte Sacro.

Iglesia de Santiago.


Es una obra gótica del s. XV con cabecera renacentista y una importante capilla lateral barroca.

La iglesia es de nave única con capillas laterales entre los contrafuertes, al igual que otros templos de la ciudad del gótico catalán.

La fachada principal es de estilo gótico isabelino. Consta de un arco apuntado y abocinado con arquivoltas de decoración vegetal, parteluz con la imagen de Santiago y tímpano con los emblemas de los Reyes Católicos; todo ello enmarcado por un alfiz con un friso de arquerías ciegas en su parte superior.

La Capilla Mayor se construyó entre 1549 y 1609, según traza de Jerónimo Quijano, aunque en la dirección de los trabajos participaron otros maestros como Alamiquez, Inglés, Bernardino y Torregrosa. Fue concebida como un módulo autónomo separado del resto de la nave por una estructura en forma de arco de triunfo. El elemento más original lo constituye la cúpula de base cuadrada, con arcos a modo de tirantes y decoración de casetones.La Sacristía forma una unidad con la Capilla Mayor, es de planta octogonal y está cubierta con cúpula y linterna.Un añadido del s. XVIII, lo constituye la Capilla de la Comunión. Esta tiene una interesante portada de dos cuerpos, con un esquema típico de los retablos barrocos. Los temas escultóricos del tímpano y la hornacina superior hacen referencia a temas alegóricos de la Fe y la Eucaristía.

La Iglesia, salvo la fachada, es del siglo XVII. Fue trazada por Pedro Quintana. Es de nave única con bóveda de medio cañón, capillas entre los contrafuertes, con crucero y cúpula en la unión de este con la nave. La exuberante decoración interior corresponde a finales del s. XVII y principios del XVIII.

El tabernáculo y el púlpito son obra barroca del s. XVIII realizados por Bernardino Ripa.Merecen así mismo destacarse el órgano del s. XVIII, obra de J. Castell y José Rocamora, y el grupo escultórico de la Capilla de San José del escultor murciano Francisco Salzillo.

Santo Domingo.

El edificio, en su origen, fue un convento con un colegio anexo (bula de 1552) que más tarde pasó a ser Universidad (bula de 1569), la cual estuvo funcionando hasta su clausura definitiva en 1824.

La Fachada Sur o Principal con una marcada horizontalidad, interrumpida únicamente por las ventanas y las tres portadas de acceso:

Portada de la Iglesia. Obra de Juan de Inglés, terminada en 1561. Es de dos cuerpos con columnas corintias rematadas en un frontón.
Portada del Convento. Consta de tres cuerpos en los que se suceden los tres órdenes clásicos.
Portada de la Universidad. Gran portada barroca de principios del s. XVIII construida por Pedro Juan Codoñer. La forman dos cuerpos rematados por la figura alegórica, de la Sabiduría.

El Claustro del Convento de estilo renacentista, se construyó a principios del s. XVII. Su traza se debe a Agustín Bernardino. Lo constituyen dos cuerpos de arcos: en el inferior los arcos se apoyan sobre pilastras y en el superior sobre semicolumnas jónicas. Las galerías del cuerpo superior fueron cerradas en el XVIII.

El Claustro de la Universidad, de estilo barroco, se construyó entre 1727 y 1737, según diseño de Francisco Raymundo. Es también de dos cuerpos de arcos de medio punto que se apoyan sobre columnas de orden compuesto y fuste liso. Tiene una profusa decoración heráldica en las enjutas de los arcos, entre otros se distinguen los escudos de España, Calatrava y de los Papas.

El Refectorio del Antiguo Convento, es de planta rectangular cubierto de nervaduras góticas del s. XVI. En él destaca sobre todo un zócalo de azulejería valenciana del s. XVIII, considerado uno de los más importantes ejemplos de toda la Comunidad.

La Puerta de la Sacristía, realizada por Juan Inglés en el último tercio del s. XVI. Tiene un esquema de arco de triunfo sobre el que se apoya un templete.

La Torre. Es de planta cuadrada y está construida en ladrillo. Fue realizada mediados del s. XVIII en sustitución del anterior campanario renacentista. Presenta decoración de ángeles, humanoides sobre aves y heráldica.

Otros elementos destacables son el órgano del s. XVIII y la pila bautismal obra de Juan Bautista Borja, en la que destaca la tapadera con motivos iconográficos de la Jerusalén Bíblica y el Bautismo de Cristo.

Iglesia de las Santas Justa y Rufina

Es una obra gótica de los siglos XIV y XV, que sufrió importantes transformaciones durante el renacimiento (s.XVI) y barroco (s.XVIII). El templo es de una sola nave, de gran amplitud, con capillas laterales entre los contrafuertes, esquema típico del gótico catalán. Su cabecera es de estilo renacentista. En ella destaca una cúpula ligeramente apuntada que descansa sobre pechinas y tambor. Está decorada con casetones almohadillados.
 
La Torre es uno de los elementos más antiguos de la iglesia, es de planta cuadrada con contrafuertes acanalados, en ella destacan las gárgolas, de gran calidad escultórica.

Tiene dos fachadas, la lateral, proyectada probablemente por Juan Inglés, consta de dos cuerpos: el inferior lo componen el arco de ingreso de medio punto franqueado por dos columnas de orden compuesto y cuatro hornacinas, y el superior dos hornacinas rematadas en un frontón.
     
La Puerta principal o Puerta de Las Gradas, de estilo barroco, fue diseñada por Antonio de Villanueva en 1753, inspirándose al parecer en la catedral de Murcia. Las obras las ejecutó Cristóbal Sánchez hasta el año 1766 en que quedaron paralizadas.


Nos encontramos con un típico ejemplo de fachada borrominesca, con una serie de entrantes y salientes por medio de curvas, lo que da una gran movilidad al conjunto y produce un gran contraste de luces y sombras.

También obra barroca es la Capilla de la Comunión, de planta y cúpula elípticas.

 

Palacio Episcopal.

Este palacio rompe con el esquema usual de los palacios dieciochescos de la ciudad. El edificio es de planta rectangular con fachada barroca del siglo XVIII con escasa decoración, únicamente presente en la puerta principal y en la parte superior de los vanos de las ventanas.

En él destaca un claustro de dos cuerpos con arcos que apoyan sobre pilastras. En el sobreclaustro se conservaban los retratos de los obispos de Orihuela.

En su interior de especial mención es la escalera de mármol rojo con barandal de forja y cubierta por una cúpula, el salón del trono y el salón amarillo, que presenta un interesante artesonado.

 

 Iglesia de Ntra. Señora de Monserrate.

El obispo Gómez de Terán impulsó la reedificación de este santuario, tras la demolición parcial de otro existente, levantado en el siglo XVI, que había sufrido graves daños durante los terremotos de 1747. Las obras del nuevo templo las llevaría a cabo Bernardino Ripa entre 1750 y 1776.

La fachada es muy sencilla y, casi diríamos, pobre. Tan sólo está ornamentada por dos torres gemelas de tres cuerpos, rematados por templetes octogonales y por la exigua decoración de la portada.

En cuanto al estilo arquitectónico, se intenta un tímido acercamiento al neoclasicismo, pese a los frontones partidos de la portada, o la concesión al decorativismo barroco que supone la utilización de mármoles de color. Hay que tener en cuenta que el neoclasicismo como fenómeno igualitario y monotonizante de la arquitectura civil y religiosa española se impone, por decreto, en 1780 para acabar con los residuos de las escuelas y tendencias regionales.

Por tanto a esta iglesia el clasicismo le viene dado más por acercamiento a una moda que por acatamiento a unos decretos. En el medallón central de la portada se representa el anagrama y los símbolos de este templo, alusivos a una bella tradición sobre el hallazgo de la Virgen de Monserrate.

El interior de la iglesia participa también de la sencillez clasicista. La planta es de cruz latina cubierta por bóveda de cañón con lunetos, que utiliza como soportes arcos de medio punto sobre pilares, en tanto que el crucero se cierra con una bóveda semiesférica, sin linterna y decorada con casetones.

Todavía conserva la planta del templo la huella del primitivo santuario, cuya nave central fue aprovechada como crucero en la actual iglesia, lo que se refleja en la falta de simetría de sus brazos y en la disposición de las capillas. La que hoy es Capilla del Cristo era entonces Capilla Mayor, por ser éste el lugar donde, según la tradición, se encontró la primitiva imagen de la Virgen de la Puerta, nombre con el que se veneró a la Virgen de Monserrate hasta 1483. Su pérdida nos priva de un testimonio artístico e histórico inapreciable. Una reproducción del siglo XVI se encuentra en el Museo Diocesano. Según esta figura, la primitiva Virgen de la Puerta o de Montserrate, era una imagen gótica del siglo XIII, semejante al tipo iconográfico importado por los cruzados tras la toma de Constantinopla, que atribuyeron a las vírgenes morenas de San Lucas un extraordinario poder milagroso como protectoras de las ciudades.

Monasterio e Iglesia de la Visitación.

Monasterio de carácter contemplativo fundado en 1826 por los infantes Don Carlos M. Isidro y su esposa Doña María Francisca de Braganza para las religiosas de San Francisco de Sales. En un primer momento y durante unos años se impartieron en él clases para la docencia primaria.

El edificio, tiene un carácter unitario y está marcado por fuertes efectos horizontales. Hay que resaltar en él la gran cantidad de mármoles usados en la ornamentación.

La iglesia tiene una sola nave con cúpula en el crucero. Su fachada es de estilo neoclásico y está compuesta a base de pilastras y hornacinas, el conjunto lo remata un amplio frontón triangular con las armas de los patrocinadores.

En la iglesia se guarda una interesante colección de lienzos de Vicente López. También hay que destacar las imágenes de los Arcángeles San Miguel y San Rafael que flanquean el Altar Mayor, realizadas por Santiago Baglieto.

Convento de San Francisco e Iglesia de Santa Ana.

Desde 1599 vienen residiendo en este solar los franciscanos de la Venerable Orden Tercera, después de abandonar su anterior emplazamiento, que ocupaban desde finales del siglo XV.

Las obras de la actual capilla quedan concluidas en 1605 bajo el patronato de Ntro. Padre Jesús. Entre 1735 y 1739 se llevan a cabo importantes ampliaciones en la iglesia, aprobándose los planos del padre Fray Joaquín Hernández.

El convento se utilizaría como Hospital de Apestados desde 1648 hasta 1678. Más tarde, las Leyes de Desamortización de 1835, exclaustraron a la comunidad y enajenaron su patrimonio, regresando los religiosos de nuevo al convento en los primeros años de la Restauración.

Su riqueza artística ha sufrido importantes pérdidas. La primera imagen titular de Ntro. Padre Jesús fue de Máximo Buchi (1612), setenta años más tarde fue sustituida por otra de Nicolás de Bussi, conocida popularmente como El Ahogado, desde que en 1713 fuera arrastrada por las aguas del Río Segura en una de sus frecuentes avenidas. La actual imagen corresponde a José Sánchez Lozano (1940), tras la desaparición de la de Bussi. Junto con la pérdida de la imagen de Nuestro Padre Jesús hemos de lamentar la destrucción de otras obras de gran valor como son los pasos procesionales de Salzillo, Baglieto y Puchol. Hoy todavía puede admirarse el Cristo de la Agonía, tallado por Francisco Salzillo en 1773 (Capilla de Ntro. Padre Jesús), y un retablo de San José fechado en el siglo XVII así como La adoración de los Magos, óleo de la escuela barroca andaluza también del siglo XVII.

Convento e Iglesia del Carmen.

Ha sufrido profundas modificaciones desde que fue erigido en el s. XVII (1658 a 1686). Lo más destacable al exterior es su portada de la izquierda, realizada entre 1721 a 1727. Es de gran recargamiento ornamental, donde los motivos vegetales adquieren gran profusión, carnosidad y relieve.

Dinámicos angelotes remarcan el escudo carmelita. El entablamento se arquea y rompe, contribuyendo a subrayar esa nota de movilidad y riqueza que caracteriza la portada. Su desconocido autor se mueve dentro de las constantes estilísticas del Rococó francés, que Laureano Villanueva ha comenzado ya a utilizar casi por las mismas fechas en la región.

El templo es de una sola nave y fue renovado totalmente en el siglo XIX. Conserva el camarín del altar mayor, construido en 1740, que alberga a la Virgen del Carmen, talla de Salzillo sin documentar.

Convento e Iglesia de San Juan de la Penitencia.

El actual edificio es de la segunda mitad del siglo XVIII y vino a sustituir el realizado por Agustín Bernaldino a finales del siglo XVI.

Trabajó para este templo Fray Antonio de Villanueva, escultor, arquitecto y pintor, nacido en Lorca, y formado artísticamente en Orihuela. A él se deben las pinturas del presbiterio, realizadas en 1780, los esgrafiados decorativos y, probablemente, la traza misma del convento y de la iglesia actual. El retablo de la Capilla Mayor, desafortunadamente perdido, también salió de su inspiración, hacia 1759.

Son destacadas muestras artísticas en el muro de la izquierda el Éxtasis de San Antonio de Padua, pintura atribuida al pintor, tratadista y biógrafo Antonio Palomino, que debió ser realizada en los años iniciales del siglo XVIII y la valiosa talla de San Francisco de Asís del murciano Francisco Salzillo (segunda mitad del siglo XVIII).