
Orihuela celebra el Día de la Comunidad Valenciana con un acto institucional
Orihuela ha conmemorado el Día de la Comunidad Valenciana con un acto institucional celebrado en la Plaza del Carmen, al que han asistido concejales de la corporación municipal, fuerzas de seguridad del Estado, autoridades locales, y representantes de la sociedad civil.
Tras la izada de bandera al son del himno nacional, el alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, ha destacado la relevancia de esta celebración y su significado para todos los valencianos. “Orihuela celebra este día no como invitada, sino como parte fundadora de esa Historia. Somos valencianos no por accidente ni por conveniencia administrativa”, ha comenzado Vegara.
El alcalde ha hecho hincapié en que “Orihuela no entiende su valencianía como algo distinto de su españolidad, sino como parte de ella. Somos valencianos y somos españoles, sin que lo primero reste un ápice a lo segundo”. El regidor oriolano ha añadido que “el pasado mes de julio, una ciudad española, Ceuta, sufrió una violación y un ataque grave a la integridad territorial de nuestro país. Ante hechos de esa naturaleza no caben las ambigüedades. Desde Orihuela, como ya manifestamos en la calle hace algunas semanas, queremos expresar hoy de nuevo nuestra solidaridad plena con Ceuta, con sus vecinos y con sus instituciones, y nuestro respaldo sin fisuras a la unidad y a la integridad territorial de España”.
En su discurso, Vegara ha puesto un énfasis especial en la particular identidad territorial de Orihuela, a la que ha definido como “un territorio con muchas caras y una sola alma: casco histórico, pedanías y costa. Tres formas de vivir Orihuela. Una sola Orihuela”. “Esa diversidad –ha añadido– no es una anomalía ni una dificultad que haya que corregir. Todo lo contrario: es nuestra mayor riqueza y precisamente porque somos tan diversos, necesitamos estar tan unidos. Un municipio con la extensión, la población y la variedad del nuestro tiene una capacidad administrativa que ninguna de sus partes tendría por separado”.
El alcalde ha ido más allá y ha manifestado que la fuerza de la cohesión territorial radica en “que el vecino de una pedanía de la huerta y el residente de una urbanización junto al mar tengan los mismos derechos y la misma ciudad detrás. Que nadie sea más ni menos oriolano por vivir lejos del casco histórico o cerca de la playa”.
Vegara ha continuado afirmando que “trabajamos para que las pedanías tengan los servicios que merecen, para que la costa cuente con la atención que reclama, para que el casco histórico siga siendo el corazón cultural y patrimonial que todos sentimos como propio. No hay un rincón de Orihuela que esté de más. No hay un oriolano que sobre, con independencia de en qué punto de los 365 kilómetros cuadrados de nuestro municipio resida”.
El alcalde se ha referido a la importancia de “que todos los servidores públicos en un día como hoy recordemos que estamos llamados a construir desde la diversidad de opiniones y pareceres una sociedad mejor para Orihuela, para la Comunidad Valenciana y para España. Sabéis bien –ha añadido– que se abre por delante un nuevo ciclo electoral. Antes del próximo ‘9 de octubre’ la ciudadanía habrá designado a sus representantes en todos los ámbitos de la Administración. Deseo profundamente que este periodo se caracterice por la confrontación de proyectos y no de ataques; por el planteamiento de propuestas y no por el insulto o la descalificación del adversario; por el afán de mejora de la vida de los oriolanos y no por intereses particulares”.
Pepe Vegara también ha expresado que “nuestra tierra arrastra una deuda histórica en demasiados frentes” por lo que “pedimos justicia territorial, no privilegios: que el peso demográfico, económico y social de nuestra ciudad se traduzca, por fin, en inversión real” para reclamar a continuación “que se recupere para esta tierra un patrimonio que es tan nuestro como valenciano: el Llibre dels Repartiments, que guarda la memoria escrita de nuestros pueblos y que debería volver a casa, a Orihuela”.
Antes de concluir su discurso, el alcalde ha asegurado que “nada de esto se pide desde la distancia ni desde el resentimiento. Se pide desde la certeza de que Orihuela quiere seguir siendo Comunidad Valenciana de pleno derecho, con las mismas obligaciones y, por tanto, con los mismos derechos que cualquier otro rincón de esta tierra”. “Hoy, 9 de octubre, Orihuela reafirma su profunda identidad valenciana y española. Una sola Comunidad, en la que Orihuela pide, sencillamente, ocupar el lugar que por historia, por dimensión y por justicia le corresponde”, ha concluido.
Para finalizar el acto se ha procedido al izado de la Senyera a los sones del Himno de la Comunidad Valenciana, interpretado por el coro Ginés Pérez de la Parra y la banda del Conservatorio y el disparo de una traca.
Discurso Institucional del Alcalde de Orihuela
José Vegara Durá
Este 9 de octubre, toda la Comunidad Valenciana celebramos el día en que, en 1238, el rey Jaime I entró en la ciudad de Valencia y puso los cimientos de un reino que, con el paso de los siglos, se convirtió en nuestra tierra, en nuestra casa común.
Orihuela celebra este día no como invitada, sino como parte fundadora de esa Historia. Somos valencianos no por accidente ni por conveniencia administrativa. Somos valencianos porque, mucho antes que nosotros, lo defendieron generaciones de oriolanos con el derecho y con el trabajo. Somos valencianos porque lo sentimos y lo reivindicamos con orgullo y en español. Porque ser valenciano nunca ha sido, para Orihuela, una cuestión de lengua: ha sido, y sigue siendo, una cuestión de pertenencia, de historia compartida y de lealtad a un proyecto común.
Y esa misma identidad, señoras y señores, es la que hoy nos permite hablar también del conjunto de España. Porque Orihuela no entiende su valencianía como algo distinto de su españolidad, sino como parte de ella. Somos valencianos y somos españoles, sin que lo primero reste un ápice a lo segundo. Y precisamente por eso, en un día como hoy, no podemos mirar solo hacia dentro de los lindes de la Comunidad Valenciana.
El pasado mes de julio, una ciudad española, Ceuta, sufrió una violación y un ataque grave a la integridad territorial de nuestro país. Ante hechos de esa naturaleza no caben las ambigüedades. Desde Orihuela, como ya manifestamos en la calle hace algunas semanas, queremos expresar hoy de nuevo nuestra solidaridad plena con Ceuta, con sus vecinos y con sus instituciones, y nuestro respaldo sin fisuras a la unidad y a la integridad territorial de España, que es, no lo olvidemos, el marco que también hace posible la existencia de la Comunidad Valenciana y de nuestro municipio tal y como lo conocemos.
Retomando el foco en lo local, Orihuela sabe cómo pocos municipios de la Comunidad Valenciana lo que significa ser un territorio con muchas caras y una sola alma.
Orihuela es la ciudad que vio nacer a Miguel Hernández y que sigue mirando al Segura como quien mira a un viejo amigo, pero también es una veintena de pedanías con su carácter, sus fiestas, sus gentes y su manera de entender la vida. Y es una costa extensa, bendecida por la luz del Mediterráneo y abierta al mundo. Casco histórico, pedanías y costa. Tres formas de vivir Orihuela. Una sola Orihuela.
Esa diversidad no es una anomalía ni una dificultad que haya que corregir. Todo lo contrario: es nuestra mayor riqueza. Así se ha construido durante siglos: sumando, no dividiendo; entrelazando, no separando. Y precisamente porque somos tan diversos, necesitamos estar tan unidos.
Hablo de una unión que no es un eslogan, sino una forma de organizarse. Un municipio con la extensión, la población y la variedad del nuestro tiene una capacidad administrativa que ninguna de sus partes tendría por separado.
Esa es la fuerza de la cohesión territorial: que el vecino de una pedanía de la huerta y el residente de una urbanización junto al mar tengan los mismos derechos y a la misma ciudad detrás. Que nadie sea más ni menos oriolano por vivir lejos del casco histórico o cerca de la playa. Que la sostenibilidad de los servicios públicos no dependa de cuántas veces se divida el mapa, sino de cuánto sepamos compartir.
Porque dividir cuesta más que sumar. Duplicar estructuras, fragmentar presupuestos, repartir competencias entre administraciones más pequeñas y con menos músculo es, casi siempre, prestar peores servicios con más gasto. En cambio, la escala permite mejores contratos, equipamientos, inversiones y una capacidad de respuesta que se nota en el día a día de la gente.
Esa es nuestra convicción, y la defendemos con hechos. Por eso trabajamos para que las pedanías tengan los servicios que merecen, para que la costa cuente con la atención que reclama, para que el casco histórico siga siendo el corazón cultural y patrimonial que todos sentimos como propio. No hay un rincón de Orihuela que esté de más. No hay un oriolano que sobre, con independencia de en qué punto de los 365 kilómetros cuadrados de nuestro municipio resida.
Aprendamos también, oriolanos, de lo que hoy conmemoramos. La Comunidad Valenciana es, en sí misma, un ejemplo de identidades diversas que han encontrado en la unión una fuerza común. Tres provincias, comarcas muy distintas, dos lenguas, paisajes y costumbres dispares, y, sin embargo, un proyecto compartido que nos hace más fuertes. Orihuela es, en pequeño, esa misma historia.
Por eso, en este día, quiero invitar a todos los oriolanos, vivan donde vivan, a sentirse orgullosos de pertenecer a un territorio tan singular, y a defender lo que nos hace distintos precisamente porque nos mantiene juntos. Reivindiquemos una Orihuela sin fronteras interiores, donde cada vecino tenga voz y donde la diferencia sea motivo de orgullo y no de distancia.
Avanzo y quiero manifestar también que en la actividad política es habitual que exista la discrepancia. Algo que no debe entenderse –a priori– como malo o peyorativo. Sin embargo, es importante que todos los servidores públicos en un día como hoy recordemos que estamos llamados a construir desde la diversidad de opiniones y pareceres una sociedad mejor para Orihuela, para la Comunidad Valenciana y para España.
Sabéis bien que se abre por delante un nuevo ciclo electoral. Antes del próximo ‘9 de octubre’ la ciudadanía habrá designado a sus representantes en todos los ámbitos de la Administración. Deseo profundamente que este periodo se caracterice por la confrontación de proyectos y no de ataques; por el planteamiento de propuestas y no por el insulto o la descalificación del adversario; por el afán de mejora de la vida de los oriolanos y no por intereses particulares.
Al principio de mi intervención os decía que no somos unos invitados a esta celebración del Día de la Comunidad Valenciana. Por eso, precisamente por eso, porque nos sentimos parte de esta casa y no huéspedes de paso, tenemos también el derecho —y como alcalde de Orihuela me atrevería a decir más bien el deber— de hablar hoy con la franqueza que solo se emplea en familia.
Mirad. Orihuela cerraba el año 2025 rozando los 89.000 habitantes, con un crecimiento del 3,7% solo en los últimos doce meses. Somos el segundo término municipal más extenso de toda la Comunidad Valenciana y capital histórica de la Vega Baja. Sin embargo, con demasiada frecuencia, esa realidad no encuentra reflejo proporcional ni en las infraestructuras, ni en los recursos que recibimos.
Lo decimos sin acritud, pero sin medias tintas. Nuestra tierra arrastra una deuda histórica en demasiados frentes. Por eso, desde la lealtad entre administraciones, pero también como portavoces del pueblo de Orihuela, pedimos justicia territorial, no privilegios: que el peso demográfico, económico y social de nuestra ciudad se traduzca, por fin, en inversión real. Pedimos que los planes que nos afectan se hagan con nosotros, y no simplemente sobre nosotros. Y además, en esta jornada tan destacada del calendario de todos los valencianos, pedimos que se recupere para esta tierra un patrimonio que es tan nuestro como valenciano: el Llibre dels Repartiments, que guarda la memoria escrita de nuestros pueblos y que debería volver a casa, a Orihuela.
Nada de esto se pide desde la distancia ni desde el resentimiento. Se pide desde la certeza de que Orihuela quiere seguir siendo Comunidad Valenciana de pleno derecho, con las mismas obligaciones y, por tanto, con los mismos derechos que cualquier otro rincón de esta tierra.
Hoy, 9 de octubre, Orihuela reafirma su profunda identidad valenciana y española. Lo hacemos con la Senyera desplegada, con la memoria de quienes nos incorporaron a este reino y con la mirada puesta en el futuro que solo podemos construir juntos. Una sola Comunidad, en la que Orihuela pide, sencillamente, ocupar el lugar que por historia, por dimensión y por justicia le corresponde.
Para terminar, con el corazón en la mano y como dice la letra de nuestro Himno, también os invito hoy a “que nuestra voz, la luz salude, de un nuevo sol” con el objetivo que nos une a todos de poder “ofrendar –desde Orihuela, desde la Comunidad Valenciana– nuevas glorias a España”.
¡Viva Orihuela y viva la Comunidad Valenciana!
Muchas gracias.
