
La Gloriosa Enseña del Oriol vuelve a unir a miles de oriolanos y visitantes en la noche más emblemática de las Fiestas de la Reconquista
La Gloriosa Enseña del Oriol fue expuesta anoche públicamente ante miles de personas congregadas a las puertas del Ayuntamiento de Orihuela para vivir uno de los actos más solemnes y representativos de las Fiestas de la Reconquista y de Moros y Cristianos. Como cada 17 de julio, oriolanos y visitantes se reunieron para rendir homenaje al símbolo más preciado de la ciudad en una noche cargada de historia, emoción y sentimiento de pertenencia.
El alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, presidió este acto institucional junto al Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol 2026, Juan Martínez Tomé, acompañado por el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca; la concejala de Festividades, Rocío Ortuño; el rector de la Universidad Miguel Hernández, Juan José Ruiz; el presidente de la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos Santas Justa y Rufina, Enrique Riquelme; la Armengola, Pilar Hernández; el embajador cristiano, Eduardo Aparicio; y el embajador moro, Francisco Sánchez. El acto contó además con la presencia de la Corporación Municipal, así como de autoridades civiles, académicas y militares y representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Desde el balcón principal del Ayuntamiento, el alcalde destacó el profundo significado de esta celebración para todos los oriolanos y afirmó: “Qué bonito resulta en esta noche increíble, llena de magia e ilusión, sentir el latido único y unísono de un pueblo entero. Un latido inmenso construido de tradición, cultura, historia y sobre todo amor por esta tierra generosa y acogedora, por esta ciudad sin par. Un latido que destila siempre un extraordinario sentimiento de identidad, de pertenencia a algo tan grande como es Orihuela”.
El primer edil invitó además a todos los oriolanos a vivir intensamente esta celebración, recordando que “bajo el Oriol, Orihuela se reencuentra con todo lo que nos da sentido como ciudad, con el momento en que todos los oriolanos y todas las oriolanas somos un solo ser”. En ese mismo mensaje apeló a la unidad, al orgullo de pertenencia y a la responsabilidad compartida de seguir construyendo una ciudad mejor, destacando la necesidad de hablar bien de Orihuela y proyectar al exterior todo su potencial histórico, patrimonial, cultural y turístico.
El alcalde tuvo también palabras de reconocimiento para los cargos festeros de este año y dedicó un emotivo mensaje al Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol, Juan Martínez Tomé, al afirmar que “Hoy tu pueblo, tu Orihuela querida, te entrega para que lo sostengas y lo portes donde hayas de sostenerlo y portarlo su propio corazón. Porque nuestra señera, nuestro pájaro, no es solo una bandera, es un trozo real de nuestra historia, es un continente cierto de los sueños y anhelos de miles de oriolanos y oriolanas que a lo largo de los siglos han luchado para que Orihuela sea un sitio mejor”. Asimismo, añadió: “Sé, que harás honor a este privilegio que hoy recibes y lo sé porque llevas haciéndolo mucho antes de saber que un día serías síndico, lo llevas haciendo toda tu vida”.
Por su parte, el Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol, Juan Martínez Tomé, expresó el honor que supone recibir la máxima distinción civil que concede el Ayuntamiento de Orihuela y aseguró: “Lo haré con mucho orgullo y con la responsabilidad de llevar en mis manos, la historia de la ciudad, bordada en esta Señera por todos los oriolanos que a lo largo de los tiempos han vivido y modelado la ciudad que hoy conocemos”. Además, manifestó que “Os hago saber que siempre estaré en deuda con Orihuela y sus ciudadanos; y mientras tenga aliento, amaré y trabajaré por esta ciudad y sus gentes”.
Durante su intervención, Juan Martínez Tomé reivindicó la necesidad de seguir impulsando el desarrollo de Orihuela a través de la defensa del agua, la mejora de las infraestructuras, el impulso al Parque Empresarial y el fortalecimiento del Campus de la Universidad Miguel Hernández, apostando por una ciudad que mire al futuro desde el conocimiento, la innovación, el patrimonio y la cultura. También defendió la necesidad de reforzar las comunicaciones, fomentar el empleo y seguir generando oportunidades para las nuevas generaciones.
En la parte final de su discurso realizó un llamamiento a toda la sociedad oriolana para trabajar unida por el futuro del municipio y afirmó: “No vengo a pedir privilegios, vengo a reclamar oportunidades. Oportunidades para una ciudad que siempre ha sabido responder cuando la historia la ha llamado”. Asimismo, concluyó asegurando que “Orihuela no quiere vivir del recuerdo de su pasado, sino construir un futuro a la altura de su historia. Hagámoslo juntos, entre todos, desde la serenidad y la generosidad”.
El acto concluyó con la interpretación del Himno de la Comunidad Valenciana. Posteriormente tuvo lugar la recepción institucional celebrada en el rehabilitado Palacio de Rubalcava, donde el Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol firmó en el Libro de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Orihuela, poniendo el broche a una de las noches más solemnes y representativas de las Fiestas de la Reconquista y de Moros y Cristianos.
DISCURSO ÍNTEGRO DE JUAN MARTÍNEZ TOMÉ, SÍNDICO 2026
Discurso del Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol 2026
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
Compañero del alma tan temprano
Miguel Hernández, nuestro poeta.
Saludas
Buenas noches oriolanas y oriolanos, buenas noches a todos. Es para mí un gran honor dirigirme a vosotros desde este magnífico auditorio histórico conformado por el ayuntamiento, y la iglesia de las Santas Justa y Rufina.
Me presento muy feliz por haber recibido de manos de la Corporación Municipal, presidida por su alcalde, la mayor distinción civil que puede otorgar esta institución, ser Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol.
En primer lugar, quiero mostraros mi gratitud por el nombramiento, y la emoción por todas las muestras de cariño que he recibido desde que se hizo público el pasado 25 de mayo.
Se me ha concedido el inmenso honor y privilegio, de llevar la Gloriosa Enseña del Oriol por las calles de nuestra Orihuela. Lo haré con mucho orgullo y con la responsabilidad de llevar en mis manos, la historia de la ciudad, bordada en esta Señera por todos los oriolanos que a lo largo de los tiempos han vivido y modelado la ciudad que hoy conocemos. La llevaré con humildad siendo consciente de la generosidad que habéis tenido conmigo. Os hago saber que siempre estaré en deuda con Orihuela y sus ciudadanos; y mientras tenga aliento, amaré y trabajaré por esta ciudad y sus gentes.
Quiero agradecer a mi mujer, Marisol, su apoyo incondicional, su paciencia, haber compartido cada alegría y también cada dificultad. Recorrer el camino a tu lado es un regalo. A mis hijos, Pablo, Álvaro y Sara, porque vosotros sois mi mayor orgullo. Me habéis hecho crecer como persona. Y a mis padres, Juan y Magda que me enseñaron, desde pequeño, el valor del esfuerzo, la honestidad, el respeto a los demás y un profundo amor por Orihuela, por su historia y por sus tradiciones.
La bandera que llevaré mañana, declarada bien de interés cultural en 2017, ha representado a la ciudad de Orihuela durante siglos.
La primera referencia documental conocida data de 1357, cuando el infante don Fernando ordenó que el pendón o señera de la villa, acompañara a las tropas en la expedición contra Jumilla. Aquella bandera simbolizaba ya la representación oficial de la ciudad.
En 1400 el obispo de Cartagena, a solicitud del municipio, instituyó la vinculación de esta señera a lo que hoy conocemos como el día de la reconquista o día del pájaro.
El respeto que los oriolanos profesamos a nuestro estandarte queda materializado cada 17 de julio en la procesión de la Gloriosa Enseña del Oriol. Mañana como Síndico seré su portador, y lo haré con el respeto y la emoción que nuestro símbolo merece.
La figura del Síndico, se remonta al año 1400, cuando por acuerdo del Consejo Municipal, se aprueba que en la fiesta de la reconquista se saque la Señera de la Villa. No consta quien debía llevarla, pero es de suponer que fuera el Justicia criminal. Con la posterior derogación de este cargo, en 1708, esta responsabilidad recae sobre el Procurador Síndico General. Sin embargo, tras años sin reunirse las Cortes del Reino de Valencia, desaparece la figura del Síndico.
En 1992, con motivo del 750 aniversario de la Reconquista, el ayuntamiento recuperó la distinción honorífica de Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol.
La figura del Síndico, correspondía a la persona que en los ayuntamientos o concejos, se encargaba de promover los intereses de los pueblos y defender sus derechos.
Hoy 17 de Julio de 2026, como Síndico quiero hacer unas reivindicaciones para nuestro municipio, y además, compartir con vosotros un sueño.
Orihuela, pertenece a ese reducido grupo de ciudades que, durante siglos, fueron capaces de marcar el rumbo de un territorio entero. Fue capital de una Gobernación, sede episcopal, ciudad universitaria, centro jurídico, agrícola, comercial y cultural. Fue frontera, fue puente y fue referente.
Pero la historia, que siempre debemos tener presente, no puede sostenerse en la nostalgia, tiene que sostenerse en la ilusión. Orihuela necesita reencontrarse consigo misma en este nuevo contexto social del siglo XXI. Necesita volver a creer en sus posibilidades y reclamar, con serenidad, con argumentos y con la fuerza de la razón, aquello que merece por su historia, por su gente, por su patrimonio y, sobre todo, por su futuro.
Una de las reivindicaciones esenciales para nuestra ciudad, y comarca, es la necesidad del agua.
Hablar de Orihuela es hablar de la huerta. Hablar de la huerta, es hablar de generaciones enteras que aprendieron a convertir el agua en vida, en riqueza y en cultura. Ha sido el origen de nuestra prosperidad. Cada acequia cuenta una historia, cada azarbe, recuerda el esfuerzo de quienes comprendieron que el futuro dependía de administrar con inteligencia un bien escaso.
Por ello defender el agua significa cuidar el empleo; cuidar el medio ambiente; cuidar nuestra economía; cuidar un paisaje que forma parte de nuestra identidad. Y defender la permanencia de miles de familias que han hecho de la agricultura un ejemplo de innovación, sostenibilidad y excelencia.
Queremos agua suficiente y gestionada con solvencia. Nuestra provincia, es ejemplo en España, de la reutilización y buen uso. Debemos garantizarla desde el consenso y la solidaridad, porque el agua debe ser un compromiso compartido con el desarrollo de toda nuestra nación.
Otra petición para nuestra ciudad, es el desarrollo y mejora de las infraestructuras. Las vías de comunicación son, en la actualidad, una necesidad clave para el desarrollo económico de un área geográfica. Orihuela, necesita mejores comunicaciones ferroviarias, mejores accesos por carretera, una movilidad moderna que integre el casco histórico, las pedanías y nuestra costa. La famosa CV-95, que se ha convertido en un gran anhelo.
Necesitamos infraestructuras que permitan atraer inversiones, facilitar la vida de nuestros ciudadanos y abrir nuevas oportunidades para nuestras empresas. Necesitamos de esas infraestructuras para mejorar el empleo, para fomentar el emprendimiento. Es un motor de desarrollo económico, una esperanza para que un joven pueda encontrar trabajo sin abandonar su tierra. Ayudaría al desarrollo turístico, otro pilar llamado a ser clave en el desarrollo de nuestra ciudad y de la comarca de la Vega Baja.
Días atrás, asistí a la presentación del Parque Empresarial, que permitirá el desarrollo del tejido industrial y económico de nuestra ciudad y comarca, nos garantizará puestos de trabajo en la ciudad y así que emerja la vida, el comercio y la restauración. Es un proyecto muy necesario en el que se debe trabajar sin descanso, no se puede ni se debe abandonar, con el objetivo y la ambición de que sea una realidad más pronto que tarde.
Pero esos grandes proyectos tienen que ir de la mano de acciones pequeñas en la ciudad, para hacerla agradable, la limpieza y el ajardinamiento de nuestras áreas cambia la percepción de los ciudadanos, esta es una pequeña acción con un gran resultado, haciendo una ciudad agradable para pasear y vivir.
Ahora, me gustaría hablaros de mi sueño: El crecimiento de Orihuela como ciudad universitaria.
Orihuela, tuvo una universidad, una de las más antiguas de España, que se prolonga y se proyecta actualmente en la Universidad Miguel Hernández. Una universidad, que nació en el año 1552 y que formó a estudiantes hasta 1835. Llegó a tener en su claustro a más de 100 doctores y 24 cátedras, entre las que destacaban Derecho Civil y Canónico, Medicina, Teología, Filosofía, Retórica y Gramática.
Esta universidad histórica no murió, simplemente entró en un largo letargo de 137 años, hasta que en 1972, con el desarrollo del Trasvase Tajo-Segura y ante la necesidad de formar a técnicos en agronomía, surgió, la Escuela Politécnica Superior de Orihuela. En 1997 se crea la Universidad Miguel Hernández, y dos años más tarde, la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, conocida popularmente como Las Salesas. Con esos dos centros nace el actual Campus de Orihuela de la Universidad Miguel Hernández.
En la actualidad, este Campus, imparte 5 grados universitarios, 5 dobles grados universitarios y un master habilitante, así como dos dobles master y 7 master propios de la universidad. Toda una apuesta de futuro para nuestra ciudad, con el único objetivo de devolver el esplendor que en su día vivió con su actividad universitaria.
Pero para contribuir a ese crecimiento universitario, es urgente la mejora de los servicios relacionados con el alojamiento. Bien sean residencias universitarias, colegios mayores o viviendas en alquiler. Necesitamos nuevos edificios para uso universitario, departamentos, aulas, ¿sería posible el uso de algún edificio histórico? Tenemos que mejorar el transporte público, aumentando la frecuencia y los itinerarios entre Orihuela y pueblos de la Vega Baja, para mejorar la accesibilidad de los estudiantes a las diferentes sedes del campus de Orihuela. Se debe, además, implantar otros sistemas de transportes sostenibles como las bicicletas, y crear, ¿porque no?, una ciudad como es Ámsterdam en el Levante.
Estas acciones aumentarían el número de universitarios, y esto, nos permitiría seguir incrementando los grados que se imparten en la ciudad. Facilitaría el florecimiento de una Orihuela cultural, por eso necesitamos una Universidad más fuerte, con mayor capacidad para crecer y para convertirse en verdadero motor de nuestra ciudad. Si queremos que Orihuela ocupe un lugar relevante en el siglo XXI, debemos apostar por el conocimiento, por la investigación y por el talento.
Nuestra aspiración, debe ser la de una auténtica ciudad universitaria; donde la actividad académica no permanezca solo en las aulas, sino que forme parte de la vida cotidiana de la ciudad y contribuya a resolver sus desafíos, como ejemplo de ello tenemos, la creación del Instituto de Investigación e Innovación Agroalimentaria y Agroambiental (CIAGRO) y la recién creada Cátedra Oriol.
¿Y porque no retomar aquella idea del 2017?, la creación del Premio Internacional Miguel Hernández a la Cultura, sirviéndonos como modelo, el Premio Cervantes que se otorga en la Universidad de Alcalá de Henares.
Se celebraría el día de su nacimiento, en el claustro de Santo Domingo, presidido por el rector de la universidad, el alcalde y solicitaríamos la presencia de la Casa Real. ¿qué mayor honor para Miguel Hernández, que los doctores de la universidad, que lleva su nombre, iniciaran el cortejo académico desde su casa?
La universidad debe entenderse como una inversión estratégica para el futuro de Orihuela. Una ciudad que cuida de su patrimonio, que apoya a sus impulsores, que abre sus museos y sus espacios culturales, es una ciudad que genera actividad económica, atrae visitantes durante todo el año y fortalece el sentimiento de pertenencia de quienes viven en ella.
Orihuela también necesita cuidar aquello que le da identidad y la hace diferente. Y en eso, pocas ciudades se pueden comparar. Contamos con un patrimonio histórico y artístico excepcional. Nuestras iglesias, conventos, palacios y calles narran siglos de historia. Somos la ciudad de Miguel Hernández, cuya obra es un referente universal de compromiso, sensibilidad y amor a esta tierra. Nuestras fiestas, nuestras tradiciones y nuestro patrimonio forman parte de una riqueza, que pocas ciudades poseen.
Una ciudad no solo avanza por las decisiones de sus instituciones, avanza cuando toda una sociedad decide caminar en la misma dirección. Es necesario que los miembros de nuestras administraciones trabajen conjuntamente, unidos, por el bien de la ciudad.
Hoy necesitamos recuperar esa ambición compartida. Necesitamos volver a creer, otra vez, que Orihuela puede y debe crecer. Y debemos hacerlo con la responsabilidad y el respeto a los que nos precedieron y a los que vendrán.
Cuando Orihuela mire al futuro con confianza, solo entonces, demostrará que las ciudades históricas pueden seguir siendo protagonistas del siglo XXI.
Dejémonos de personalismos, solo somos un eslabón más en la larga cadena de personas que han trabajado, trabajan y trabajarán por Orihuela. Caminemos juntos para hacer una Orihuela próspera, rica en conocimiento, cultura, tradiciones, ¡una ciudad viva! Cumplamos con la obligación que adquirimos al vivir en Orihuela.
No vengo a pedir privilegios, vengo a reclamar oportunidades. Oportunidades para una ciudad que siempre ha sabido responder cuando la historia la ha llamado.
A lo largo de su historia, Orihuela, al ser fronteriza, tuvo que tomar decisiones; y las que tomó muchas veces fueron del lado perdedor, pero nunca se rindió, nunca se vino abajo. Esto lo sintió Manuel Pimentel, cuando recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Miguel Hernández, en esta ciudad, en su Teatro Circo, y cito textualmente sus palabras “Las ciudades tienen alma, y la de Orihuela, aunque oculta y silente, es poderosa. Y se agita, inquieta, enterrada como está por azares y avatares. Su alma no reposa en paz, vibra con ansia milenaria de gestas y glorias. Quiere gritar que su tiempo no pasó. ¡ y es que tiene tanto por hacer y que decir todavía! Que no nació para ser buey ungido, sino que, como cantó su poeta Miguel Hernández en el poema “Vientos del Pueblo me llevan”
No soy de un pueblo de bueyes
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
Y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
Que nadie nos pida resignación y conformismo, solo necesitamos ilusión y ambición. Tengamos en cuenta que si nosotros no nos valoramos nadie lo hará. Orihuela no quiere vivir del recuerdo de su pasado, sino construir un futuro a la altura de su historia. Hagámoslo juntos, entre todos, desde la serenidad y la generosidad.
Hagámoslo por las generaciones que un día mirarán hacia atrás, y podrán decir que hubo un tiempo en que una ciudad decidió volver a creer en sí misma… y lo consiguió.
¡Muchas gracias!
DISCURSO ÍNTEGRO DE PEPE VEGARA, ALCALDE DE ORIHUELA
- Molt Honorable Sr. D. Juanfran Pérez Llorca, President de la Generalitat Valenciana
- Sr. Juan Martínez Tomé, Síndico Portador de la Gloriosa Enseña del Oriol
- Sr. D. Manuel Pineda Cuenca, subdelegado del Gobierno
- Sra. Dña. Teresa María Belmonte Sánchez, Senadora
- Sra. Dña. Sabina Goretti Galindo Benito, secretaria autonómica de Medio Ambiente
- Sr. D. José Luis Font Barona, Secretario Autonómico de Justicia y Autogobierno
- Sra. Dña. Carmen Uriol Egido, Secretaria Autonómica de Transparencia
- Sr. D. José Antonio Pérez Juan, Director General de Universidades
- y Mgfco. Sr. D. Juan José Ruiz Martínez, Rector de la Universidad Miguel Hernández
- D. Enrique Riquelme Terrés, presidente de la Asociación de Moros y Cristianos
- Dña. Pilar Hernández, Armengola
- D. Eduardo Aparicio, Embajador Cristiano
- D. Francisco Sánchez, Embajador Moro
- Sr. D. Luis Miguel García Lozano, Caballero Cubierto 2026
- Síndicos y Caballeros Cubiertos de años anteriores
- Sr. D. José Bernabé Sáez, Juez de Aguas
- Corporación Municipal del Ayuntamiento de Orihuela
- Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
- Alcaldes de la Comarca
- Autoridades académicas de las Universidades
- Cargos festeros
- Señoras y señores
Qué bonito resulta en esta noche increíble, llena de magia e ilusión, sentir el latido único y unísono de un pueblo entero. Un latido inmenso construido de tradición, cultura, historia y sobre todo amor por esta tierra generosa y acogedora, por esta ciudad sin par. Un latido que destila siempre un extraordinario sentimiento de identidad, de pertenencia a algo tan grande como es Orihuela, y esta noche en especial, un estremecimiento festero imposible de explicar. Qué bonito resulta en esta noche increíble, llena de magia e ilusión sentir el orgullo puro de ser oriolano, de ser oriolana.
Oriolanas, oriolanos, dejaos llevar, gozad sin límite del honor de estar aquí viviendo el privilegio inmenso que supone participar de este momento en el que, bajo el Oriol, Orihuela se reencuentra con todo lo que nos da sentido como ciudad, con el momento en que todos los oriolanos y todas las oriolanas somos un solo ser.
“Herodii domus dux est eorum”
El herodii es el líder de todos ellos.
Esta es una de las leyendas que acompañan al pájaro en el escudo y el estandarte de nuestra ciudad desde hace casi cinco siglos. Él es el Herodii. El ave que nos comanda, el ave que nos representa, el ave que encierra en su alma el alma de cada oriolano y cada oriolana, y, a su vez, es guardada en cada una de nuestras orcelitanas almas. Él es el líder, nuestro guía. Por eso le seguiremos siempre, como seguimos a aquella magnífica mujer que hizo que historia y leyenda se mezclaran, para que Orihuela realizara la más grande de las hazañas. Aquella proverbial noche un pueblo unido decidió tomar su destino, decidió lo que quería ser. De la mano de la Armengola, Orihuela, entonces, abrazó su futuro, el que había elegido, desde la unidad. Hoy, bajo las alas del Oriol, como en aquella noche en que la Hermenegilda Eugenia hizo prodigios de valor, debemos mirar hacia delante con la generosidad a la que nos obliga nuestra condición de oriolanos. Debemos, como ella, ser valientes, hablar de nuestra ciudad como un enamorado habla de su enamorada. Está claro que como ciudadanos debéis, eso sí, llamar la atención a los que tenemos responsabilidades públicas porque hay, siempre habrá, cosas que mejorar, pero la advertencia debe hacerse desde el respeto que se merece una ciudad única en la que la historia se hace patente en cada paso que por ella se da. Desde el arco y Santo Domingo hasta el convento de San Francisco, disfrutamos de esa Orihuela enigmática y hermosa, llena de rincones cargados de historias, hechizante y legendaria. Una ciudad en la que la naturaleza se muestra exuberante desde la huerta más hermosa del mundo que se encarna en sus pedanías, desde el segundo palmeral de Europa, desde sus rutas verdes y sus sierras llenas de vida, hasta unas playas increíbles que nos convierten en un referente en todo el levante español.
Mostrémonos en estos días en que celebramos la proeza de una mujer y unos ciudadanos que decidieron como un solo ser, alcanzar su libertad, salvar su cultura, y recobrar lo que les correspondía por linaje y derecho, como ellos se mostraron. Seamos uno ante todos los demás, seamos uno ante el mundo entero. Hagamos además que ese sentimiento trascienda estas jornadas de celebración y memoria y se convierta en una manera de vivir, en una manera de estar en el mundo, en una manera de ser lo que somos cada día de nuestras vidas. Hagamos que Orihuela suene allá donde estemos como lo que es: Un lugar asombroso en el que ser y estar es un regalo. Hablemos de Orihuela, donde quiera que estemos como lo que siempre ha sido, como lo que es, la más noble, leal y siempre fiel ciudad del mundo.
Evitemos recrearnos en aquello que nos hace daño como ciudad, digamos a los cuatro vientos que Orihuela caminará siempre como lo hace el Oriol, porque es el privilegio que se ha ganado a lo largo de los siglos. Orihuela, como el Oriol, solo se inclinará ente aquello en lo que cree profundamente, y nada ni nadie hará que ni un solo oriolano, ni una sola oriolana se incline por ningún otro motivo.
“Semper prevaluit ensis vester”
Siempre prevaleció vuestra espada.
Esta es la otra leyenda que acompaña al pájaro en su presencia en escudos y estandartes oriolanos.
Orihuela demostró que cuando lucha unida es capaz de alcanzar cualquier objetivo que se proponga. Durante el conflicto entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón, supo ser Orihuela, supo demostrar una lealtad inquebrantable, supo confiar en sí misma y mostrar una vez más que la fidelidad a uno mismo está por encima de cualquier cosa. La recompensa llegó, como siempre que se lucha con tesón y confianza en aquello en lo que se cree profundamente.
Hablemos bien de nuestra Orihuela allá donde tengamos que hablar de ella. Hablemos de Orihuela como ese paraíso en el sur de una Comunidad Valenciana de la que nos sentimos parte y a la que le pedimos, “Molt Honorable”, estimado presidente, que nos ayude a seguir mirando hacia delante con la frente alta y la mirada puesta en un futuro por el que luchamos cada día.
Aquí en pleno corazón de Orihuela, donde tiempos pretéritos laten a través de sus callejuelas estrechas, de sus añosas piedras; donde se cruzaron metales de espadas y escudos, y abrazos de gentes de mil culturas sellaron pactos para la paz, queremos encontrar nuevos capítulos de una historia que espera ser contada desde el presente y para el futuro. Un futuro mejor para todos los oriolanos.
Hagamos sitio al que venga con ese afán de sumar, de aportar desde el corazón. Invitemos a los que vienen a restar, a decirnos que no es posible, a negarnos nuestra fuerza y asegurarnos que valemos menos de lo que de verdad valemos, a los que no hacen nada a que se sumen a nuestra cruzada o se marchen a otro sitio a destilar un veneno que no queremos. Insisto, hablemos bien de Orihuela allá donde estemos. Hablemos de Orihuela como lo que es, un lugar increíble lleno de futuro.
Embajador cristiano. Querido Eduardo, tú, un caballero del Rey Fernando comandará este año las huestes de la cruz. Estoy completamente seguro de que el Rey Santo guiará cada uno de los pasos que has de dar en este año, que ya lo sabes, así lo estás viviendo, será inolvidable para ti y cada uno de los tuyos.
Embajador moro, querido Fran. De la misma manera, Abdelazí se ha visto y seguirá viéndose reflejado en cada una de tus acciones como embajador. Decían los historiadores de aquel moro bueno que llegó a completar la conquista de la península, que era un hombre de bien y de talento y que practicó una política de atracción de los pueblos conquistados. Así tú, Fran con ese talante, que es el tuyo, capitanearás las huestes de la media luna.
Pilar, Armengola. En ti descansa este año el honor de representar a cada una de las mujeres oriolanas. Mujeres que empiezan y enfrentan cada día con la fuerza de saber que no hay límites si la lucha es por los suyos, por aquello en lo que creen o por lo que aman. Como aquella mujer que da origen a nuestra identidad, a nuestra más hermosa leyenda y a nuestra Fiesta, tú caminarás orgullosa por las calles de nuestra ciudad recogiendo la admiración y el cariño de toda Orihuela.
Ilustrísimo señor síndico portador de la Gloriosa Enseña del Oriol. Amigo Juan. No soy capaz de encontrar en ti ni una sola tacha que reste un ápice a los merecimientos que en ti confluyen para que Orihuela deposite en tus manos su símbolo más preciado. Hoy tu pueblo, tu Orihuela querida, te entrega para que lo sostengas y lo portes donde hayas de sostenerlo y portarlo su propio corazón. Porque nuestra señera, nuestro pájaro, no es solo una bandera, es un trozo real de nuestra historia, es un continente cierto de los sueños y anhelos de miles de oriolanos y oriolanas que a lo largo de los siglos han luchado para que Orihuela sea un sitio mejor. Sé, que harás honor a este privilegio que hoy recibes y lo sé porque llevas haciéndolo mucho antes de saber que un día serías síndico, lo llevas haciendo toda tu vida. Ojalá que nunca tu memoria falle en el momento de recordar quien fuiste este día.
Orihuela, te vuelvo a pedir lo que tantas veces antes te he pedido, se generosa contigo misma, que el oriolanismo que hoy nos llena el corazón permanezca en nuestras almas cada día para así, entre todos, conseguir esa Orihuela que todos soñamos.
Orihuela te vuelvo a pedir lo que tantas veces te he pedido, disfruta sin límites, goza sin límites de esta Fiesta que, os lo juro debajo de nuestra enseña, son las más hermosas del mundo.
¡ARRIBA LA FIESTA!
¡VIVA EL SÍNDICO!
¡VIVA EL ORIOL!
¡VIVA ORIHUELA!
