
Orihuela celebra el acto de recepción del Caballero Cubierto 2026, Luis Miguel García Lozano
El Claustro de la Universidad del Colegio Santo Domingo ha acogido el acto de recepción del Caballero Cubierto Portaestandarte de la Procesión del Santo Entierro de Cristo 2026, distinción que este año ha recaído en el oriolano Luis Miguel García Lozano.
El acto ha contado con la presencia del alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, acompañado por la concejala de Festividades, Rocío Ortuño, junto a la Corporación Municipal, el obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, y numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas, así como representantes de la Semana Santa oriolana.
Durante el acto, la concejala de Festividades fue la encargada de conducir la ceremonia, en la que se puso en valor el significado de esta distinción, una de las más emblemáticas de la tradición oriolana, vinculada a la Procesión del Santo Entierro de Cristo, considerada la más solemne de la Semana Santa de la ciudad.
Asimismo, la concejala de Festividades hizo entrega a Luis Miguel García Lozano de la placa acreditativa de su nombramiento, mientras que el alcalde le impuso la insignia de la ciudad.
Por su parte, Luis Miguel García Lozano ofreció un discurso profundamente personal y emotivo, marcado por el agradecimiento, el sentimiento de pertenencia y la reivindicación de la identidad oriolana, poniendo en valor las tradiciones, la Semana Santa y el compromiso de quienes trabajan por la ciudad incluso desde la distancia.
A continuación, se reproducen íntegramente los discursos pronunciados durante el acto.
Discurso de la concejala de Festividades, Rocío Ortuño
Orihuela es en Sábado Santo,
cuando la ciudad guarda un silencio que no es ausencia, es presencia profunda._
TODO parece detenerse.
Las calles aminoran su paso.
Las miradas se cruzan con respeto.
El tiempo _ se vuelve más lento, más hondo ._
Hay momentos que no necesitan palabras. Momentos en los que basta un solo gesto, una respiración contenida,
un caminar pausado._
para comprender lo que el alma ya sabe.
Hoy vivimos uno de esos momentos.
Un instante en el que Orihuela se reencuentra con su tradición,
con su memoria,
con aquello que la ha sostenido a lo largo de los siglos y que sigue dando sentido a su identidad.
Y en ese instante,
cuando la solemnidad se hace luz y la historia se vuelve presente,
un nombre deja de ser solo un nombre para convertirse en responsabilidad.
Excmo. y Rvdmo. Obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante
Excmo. Alcalde de Orihuela y corporación municipal Ilmo. Caballero Cubierto
Ilmo. Subdelegado de Gobierno en Alicante
Ilma. Secretaria Autonómica de la Generalitat Valenciana Ilma. Síndica Portadora de la Gloriosa Enseña del Oriol Excmos. e Ilmos. Caballeros Cubiertos
Ilmas. e Ilmos. Síndicos
EXCELENTISIMAS e ILUSTRISIMAS Autoridades Civiles y Militares Presidente y Junta Mayor de Cofradías, Hermandades y Mayordomías Cargos de la Semana Santa: Glosador, Abanderado y Nazareno de Orihuela Fuerzas y cuerpos de seguridad
Alcaldes de la Vega Baja Alcaldes pedáneos
Hermandad de los Pilares de la Soledad Pilares de San Juan
Hermandad de los Costaleros del Cristo Yacente Presidente y Junta Central de Moros y Cristianos Armengola y Embajadores
Amantes de la Semana Santa
Nos acoge en esta tarde de Sábado Santo, el claustro de la Universidad del Colegio Santo Domingo, huella de nuestra historia, siendo el testigo del nombramiento del Caballero Cubierto Portaestandarte de la Procesión del Santo Entierro de Cristo 2026.
Una distinción que se reserva a quienes han sabido honrar, con su vida y con su ejemplo, el nombre de Orihuela.
Ser Caballero Cubierto es asumir una misión , renovada cada Sábado Santo
cuando el estandarte se alza ante el Cristo Yacente y le guía su camino.
En esta tarde, cuando la luz declina, la ciudad contempla en silencio,
recogida ante el cobijo del corazón y respetando nuestra historia, la procesión más solemne de nuestra Semana Santa.
San Juan Evangelista, mece la Palma al paso venerado de sus portadores, precediendo al Triunfo de la Cruz, Cruz de los labradores.
La Diablesa.
Un conjunto que lo corona la cruz del redentor, ya vacía, con el sudario cayendo por sus brazos.
Y el Triunfo, le antecede a él, Cristo Yacente,
“Es un cuerpo lavado
Donde no está la sangre ni su huella. Es una limpia y solitaria estrella
La herida de su costado.”
“¡Y esa mano, y esa mano que, muerta, más no del todo fría,
Levemente entreabierta Bendice todavía.”
Y reposado,
Avanza sobre los hombros de quienes cargan no solo su peso, sino el dolor de un pueblo entero.
Siguiendo su huella, la Virgen de la Soledad,
madre piadosa que sostiene al mundo con su silencio. Camina envuelta en un luto que no es derrota,
sino esperanza contenida.
Sus Pilares la acompañan en susurros de fe.
En este cortejo,
en el corazón de este ceremonial que es historia viva, camina el Caballero Cubierto.
Camina con el rostro descubierto ante Dios y cubierto ante los hombres,
como signo de humildad, de obediencia, de servicio.
Hoy, el nombre que deja de ser solo un nombre para convertirse en responsabilidad es
Luis Miguel García Lozano.
Tu trayectoria habla de excelencia.
Habla de estudio, de esfuerzo, de entrega.
Habla de un oriolano que ha llevado el nombre de su ciudad
a universidades, tribunales, congresos y centros de investigación de Europa y América.
Licenciado en Derecho y Máster en investigación avanzada y especialista en Derecho, ha conseguido numerables y brillantes méritos académicos y administrativos.
Defensor del patrimonio, colaborador de instituciones nacionales e internacionales.
Una vida dedicada al conocimiento, a la justicia, a la cultura, a la protección de aquello que nos define.
Muestra de ellos, son los nombramientos obtenidos, destacando el reconocimiento de Caballero de la Real Orden de San Antón en 2024 o los diversos premios a nivel nacional en el ámbito de la investigación docente.
Pero hoy no estamos aquí solo por tus méritos. Estamos aquí por algo más profundo:
por tu manera de entender que el compromiso con Orihuela no depende de la distancia,
sino de lo que uno lleva dentro.
Colaborador de revistas como Oleza o Aurariola. Redactor del estudio e inventario del Joyero de la Patrona de Orihuela.
Cofrade del Ecce-Homo y de la Archicofradía de Ntra. Sra. de Monserrate, de cuya junta rectora ha sido secretario durante 12 años.
Has estado presente en la investigación, en la cultura,
en la protección del patrimonio, en la ayuda social,
y en la respuesta solidaria cuando la ciudad lo ha necesitado. Has servido a Orihuela sin estridencias,
sin buscar reconocimiento, sin apartarte nunca de tu raíz.
Todo ese trabajo, Luis Miguel, es lo que hoy se reconoce. Al oscurecerse la tarde, recorrerás nuestras calles.
Se abrirán las puertas de la S. I. Catedral ante tu paso, El estandarte del Santo Entierro reposará en tus manos. En cada paso, recuerda que no caminarás solo.
Caminará contigo la historia de esta ciudad.
Caminarán quienes portaron anteriormente ese mismo honor con respeto y templanza.
Caminarán quienes, desde el silencio, han mantenido viva esta tradición.
Y caminará contigo todo un pueblo que hoy deposita en ti su confianza.
A cada paso, vive la serenidad del momento. Vívelo con la emoción que merece.
Porque el Sábado Santo será, sin duda,
una vivencia que permanecerá siempre en tu memoria y en tu corazón.
Recibe en nombre de Orihuela, la placa que acredita tu nombramiento y la insignia de tu ciudad.
La que hoy te honra y te acompaña.
Ilmo. Sr. D. Luis Miguel García Lozano,
Caballero Cubierto Portaestandarte de la Procesión del Santo Entierro de Cristo 2026.
Discurso del Caballero Cubierto 2026, Luis Miguel García Lozano
Silencio
No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo
y al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
no llores si el dolor es más agudo,
no cantes si el camino es menos rudo,
no interrogues sino con la mirada.
Y en la calma profunda y transparente
que poco a poco y silenciosamente
inundará tu pecho de este modo,
sentirás el latido enamorado
con que tu corazón recuperado
te irá diciendo todo, todo, todo.
Francisco Luis Bernárdez
Excmo. y Reverendísimo Monseñor don José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de Orihuela y su Diócesis.
Excmo. Sr. Don José Vegara Durá, Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela.
Excmo. Sr. Don Manuel Pineda Cuenca, Subdelegado del Gobierno del Estado en la Provincia de Alicante.
Excelentísimos e Ilustrísimos Señores Concejales del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela.
Ilma. Sra. Doña Sabina Goretti Galindo Benito, Secretaria Autonómica de Medio Ambiente y Territorio, en representación de la Generalitat Valenciana.
Excmo. Sr. D. Pablo Ruz Villanueva, Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Elche.
Excmo. Sr. D. Luis Vicente Mateo, Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Benferri.
Excmo. Sr. D. César García ‑ Almenta Alonso, General Jefe del Mando de Operaciones
Especiales.
Excmo. Sr. D. José Manuel Vicente Olaya, General de Brigada del Ejército de Tierra.
Excma. Sra. Dña. María del Mar García Calvo, Presidenta del Consejo Valenciano de Colegios de Abogados.
Excmo. Sr. D. Manuel Almarcha Marcos, Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Orihuela.
Ilmos. Señores Concejales de los Ayuntamientos de Elche, Callosa de Segura, Almoradí, Benferri, Bigastro, Benejúzar y Redován.
Ilmo. Sr. Prof. Dr. Don Salvador Ivorra, Vicerrector de Infraestructuras de la Universidad de Alicante en representación de la Sra. Rectora Magnifica.
Ilma. Sra. Profa. Dra. Doña María Asunción Amorós Marco, Vicerrectora de Cultura, Igualdad y Diversidad, de la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Ilmo. Sr. Prof. Dr. Don Domingo Orozco Beltrán, Vicerrector de Planificación y Responsabilidad Social de la Universidad Miguel Hernández de Elche, ambos en representación del Sr. Rector Magnífico.
Ilustrísimo Sr. Don Francisco Sáez Sironi, Presidente de la Hermandad de Caballeros Cubiertos e Ilustrísimos Sres. Caballeros Cubiertos de la ciudad de Orihuela.
Ilustrísimo Sr. Dr. Don Antonio Luis Galiano Pérez, Maestre de Gobierno de la Real Orden de san Antón de Orihuela y Cronista Oficial de la Ciudad de Orihuela.
Ilustrísima Sra. Profa. Dra. Doña Mari Ángeles Esteban Abad, Síndica portadora de la Gloriosa Enseña del Oriol e Ilustrísimos Síndicos de Orihuela.
Ilmo. Sr. Prof. Dr. Don Juan Martínez Tomé, director de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela de la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Ilmos. señores Cónsules, Cónsules honorarios y representantes diplomáticos con sede en la Provincia de Alicante.
Muy ilustres reverendos señores Canónigos de la Santa Iglesia Catedral de Orihuela y de la Concatedral de Alicante, clero diocesano y clero regular de la diócesis.
Muy ilustre Sr. Don José Enrique Mateo Hernández, Comandante Jefe del Escuadrón de Vigilancia Aérea N.13
Muy ilustre Sr. Don José Ramón Marcos Navarro, Mayor del Ejército del Aire.
Vuestra Señoría D. José Bernabé Sáez, Juez de Aguas de Orihuela y su Partido.
Sr. Don José Sáez Sironi, Presidente de la Junta Mayor de Cofradías, Hermandades y Mayordomías de la Semana Santa de Orihuela, y Sras. Presidentas y sres. Presidentes de las mismas. Cargos de la Junta Mayor y de cada una de las Cofradías, Hermandades y Mayordomías.
Sr. Don Crescencio Utrilla Molina, teniente Jefe del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Orihuela.
Sr. Don Antonio Manuel Samper Bragado, jefe de comisaría de la Policía Nacional.
Sr. D. Rubén Selma Hernández, intendente jefe de la Policía Local de Orihuela
Sr. Don Fermín González Rodríguez, representante de Relaciones Institucionales de Cámara de Comercio de Orihuela.
Sr. Presidente de la Junta Central de Moros y Cristianos Santa Justa y Rufina y cargos de las fiestas de Moros y Cristianos.
Sr. Prof. Dr. Don Eduardo Marcos Martínez, Profesor en la LUISS Guido Carli di Roma.
Resto de autoridades públicas, políticas, judiciales, militares, académicas y Profesores Universitarios de la Universidad de Alicante, Miguel Hernández, CEU de Elche, Universidad VIU de Valencia y Universidad de Murcia.
Muy apreciada familia.
Muy distinguidas señoras y señores.
Queridos oriolanos y oriolanas.
Muy buenas tardes a todos.
El diplomático y poeta argentino Francisco Luis Bernárdez describe así el Silencio que envuelve los días que conmemoramos la muerte y entierro de Cristo, para finalizar con la Gloriosa Pascua.
En tan solemnísima ocasión me presento ante vds. en cumplimiento de mi deber y con mis mejores galas, pero con el agradecimiento profundo por el trato que todos y cada uno de vds. me ha dispensado en estos meses.
Cuando el Excmo. Sr. Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Orihuela, junto a la Corporación Municipal comunicó a la ciudad y su término mi designación como Caballero Cubierto portador del Estandarte de Luto de la Ciudad para la Procesión del Santo Entierro, el lunes 26 de enero puso en valor en mi persona a cada uno de los oriolanos ausentes que, residiendo fuera de nuestro término municipal, continuamos trabajando desde la lejanía en favor de la prosperidad de nuestra tierra, sin ningún tipo de limitación.
A Orihuela, todo, con abnegada entrega.
Hace ya más de 14 años que no resido en esta tierra de manera continuada; pero, los que me conocen, saben que no residir, no quiere decir faltar. De manera asidua, frecuentemente vuelvo a esta tierra, nuestra tierra, a compartir nuestro envidiable clima (frente a la fría capital de la Sierra Nevada), nuestro sol, nuestro cielo azul, nuestra luz, el verde de nuestra huerta o el color celeste de nuestro mar. Ustedes, de manera diaria gozan de esta fortuna que, a veces, por cotidianeidad o por familiariedad, seguramente no le demos valor, hasta que nos falta.
Volver a esta tierra, y poder disfrutar de nuestra gastronomía; nuestros arroces sin igual o nuestros productos de la próxima huerta, son una fortuna que poco valoramos hasta que no lo tenemos cerca.
Sin embargo, como un oriolano más, seguimos trabajando porque esta tierra prospere para colocarla al nivel que se merece como otras ciudades de nuestra geografía.
La modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial para equiparar el Juzgado de Aguas a los otros dos tribunales Consuetudinarios tradicionales hace ahora 10 años, la declaración de diversos bienes con su mayor figura de protección cultural, esto es, BIC, como las Salesas que oportunamente permitieron mantener su patrimonio con nosotros o el Santuario de la Patrona, así como la promoción de otros expedientes todavía en curso como la Declaración de las esculturas de Francisco Salzillo en la Comunidad Valencia, y otros Monumentos que por no alargar, no especificaré, los trabajos para declarar Patrimonio de la Humanidad el Palmeral de Orihuela, la tradición Belenística en nuestra ciudad que junto a la de otras ciudades de nuestro país y de otros países como Italia o Uruguay, fueron a la reunión de la UNESCO de hace 15 días, o la protección de nuestra gastronomía con el arroz y costra a la cabeza, ya documentado en el siglo XVI en nuestra ciudad, son algunas de las actuaciones que me han motivado y continúan motivando como un empeño personal desde hace más de 25 años.
Pero si algo ha centrado mi activa participación ha sido nuestra Semana Santa. La declaración como bien de Cultural de la Semana Santa de Orihuela que, inicié en el año 2005, culminó en su acumulación y declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial-MANIFESTACIÓN REPRESENTATIVA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL, promovida por el entonces Ministro de Cultura don Íñigo Méndez de Vigo, junto a otras semanas santas de nuestro país, cristalizando en el Real Decreto 384/2017, de 8 de abril, donde se valoró no sólo las manifestaciones religiosas, sino el ingente patrimonio material, el paisaje sonoro, la gastronomía ligada a ella, así como la proyección internacional y las tradiciones previas y posteriores a tan importante celebración; contando con el informe positivo del Consejo del Patrimonio Cultural Estatal, de las Reales Academias y hasta Resoluciones positivas de apoyo del Congreso de los Diputados en 2014 y del Senado en 2015.
No fue el único paso que se dio en esa tendencia proteccionista. Fuimos muchos los que, de la mano del Ilmo. Sr. Don Eduardo Ferrández, presidente entonces de la Junta Mayor trabajamos de manera incansable para la declaración de nuestra Semana Santa como de interés turístico internacional, en un expediente que iniciado en 2005, parecía eterno a su inicio e involucró a todos los segmentos de la sociedad oriolana de una manera unánime y decidida, acompañados por las distintas Corporaciones Municipales, la Diputación Provincial e incluso de Diputados nacionales que, de distinto color político, no dudaron en ayudar a nuestra ciudad, culminando tal proceso con la felicísima noticia en septiembre de 2010 de su concesión.
Si algo intento practicar cada día de mi vida es la Justicia, y este mérito debe reconocérsele a toda la ciudad, pero sobre todo a quien lo potenció. Don Eduardo, con vd. tiene Orihuela una gran deuda.
Son ya muchos años lo que vengo residiendo en diversos lugares a causa de mi formación y posteriormente por mi profesión. Y les reconozco, que sobre todo en los días de Cuaresma se hace duro.
La primera vez que salí para vivir un periodo extenso fuera de nuestra ciudad fue en la fría Bolonia. “La dotta, la grossa, la rossa”. Un lluvioso 10 de enero, llegué a dicha ciudad a fin de comenzar mis estudios de Doctorado en su prestigioso Alma Mater, de la mano del que sería mi maestro posteriormente, Luciano Vandelli, Catedrático de Derecho Administrativo, descendiente académico directo de Irnerio, Accursio y Bártolo de Sassoferrato. No en vano, nuestros apuntes y estudios, sigue la Real Academia Española, denominándolos “bártulos”.
En dicha ciudad conviví con la nieve a pie de calle, la oscuridad de la falta del sol de una ciudad del norte de Italia, probé las mieles del frío continental, aunque también tuve la oportunidad de conocer a gente maravillosa en una acogedora urbe de esplendoroso pasado pontificio e imperial. Tanto es así, que Carlos V escogió la misma para coronarse como Emperador del Sacro Imperio. En ese periodo, al ser designado Colegial del Real Colegio de España, tuve la fortuna de residir en el gótico palacio decorado con frescos del Carracci, de Crespi, Baldo de Baldi, con habitaciones llenas de obras de Bernini o Guido Reni.
Dicho 10 de enero, en mi llegada al Colegio, con un italiano poco practicado o con la tribulación de lo desconocido, el portero me comentaba la necesidad de elegir habitación. O bien, en plan baja, que son más frías en invierno pero más acogedoras en verano, o bien en la planta alta. Viendo el panorama, me decidí por la primera planta. Cargado con las maletas subí allí y finalmente, opté por la habitación 219. Durante un rato, me acomodé en ella, una habitación con una bóveda de crucería gótica del 1300, discreta, hasta franciscana.
Los bolonios tenemos la tradición de firmar al abandonar la habitación en la contrapuerta del armario. Allí leí nombres como el héroe de la Guerra de la Independencia Alcalá Galiano, Ministros del pasado, magistrados del Supremo, Grandes estudiosos y hasta el tío de nuestro actual Rey, el Sr. Duque de Soria.
Al salir de la habitación para conocer el edificio que iba a ser mi casa durante más de 2 años, reparé que encima de las puertas, colgaba una galería de retratos de antiguos colegiales, como el Conde Romanones, Juan Ginés de Sepúlveda, Antonio de Nebrija; pero, como de si algo predestinado se tratara, al volver observé que encima del arco de mi puerta, lucía el retrato de otro oriolano, el fundador de este edificio, Fernando de Loazes, Cardenal, Arzobispo y Canonista. Durante los tiempos de estudio, trabajo y reflexión seguramente él fuera mi guía. En los días de soledad, él me recordaba para qué estaba allí. No es fácil vivir fuera de tu ámbito, de tu zona de confort, pero él siempre me recordaba que yo era un eslabón más y había que continuar con el compromiso hasta el final.
Precisamente, en ese lapso temporal, muchos de vds. sabedores de mi cariño por la ciudad continuaban informándome de los progresos o regresos de nuestra tierra. Víví el abandono de la misma por las Salesas con mucha desolación, proyectos que no se continuaban, pero también otros que echaban adelante y se consolidaban; y es que esta tierra siempre ha tenido el coraje de conseguir aquello que se propone.
En los días de Cuaresma, muchos de vs., en esos momentos que empezaba a generalizarse la mensajería instantánea, me enviaban fotografías de los actos, grabaciones de los cantores de la Pasión. Oía hasta con gozo el volteo de la campana Galerna de la Catedral, ahora venida en llamar de los conjuros.
Y es que, en la lejanía, todo oriolano que se precie, echa de menos los sones de la Convocatoria jalonados con el tintineo de sus campanas, las marchas de las gemelas, los cantos de la pasión, las luces moradas del trono de Nuestro Padre Jesús como una compañía constante de su presencia, la sombra proyectada del perfil del Cristo del Consuelo, el tambor sordo que rompe la oscuridad silenciosa de su procesión, el sudario cual mantilla al viento de la Virgen de los Dolores, la serena prominencia del Señor del Prendimiento, los ojos azules de Sara Montiel en la Negación o la alegría y el glorioso exceso bordado de los rococós atuendos de los Armaos. ¡Bendito exceso!
Orihuela en estado puro.
El íntimo sollozo con el que nuestra ciudad, compungida pero contenida, vive su semana de Pasión en la que sus cantores y sus clarines fluyen por nuestra tierra embargando con sus sonidos nuestros sentimientos que nos motivan a asomarnos por ventanas y balcones, se desgarra de manera abierta con el colorido río de sus nazarenos en esta semana, con el luto de sus mujeres ataviadas con mantilla o el característico atuendo de los hermanos del Silencio y de la Buena Muerte, y todo ello, para dar paso a la solemnidad del Santo Entierro.
Esta procesión, quizás la más corporativa y a la vez inclusiva de nuestra tierra, incorpora a todos los oriolanos que, en un orden sereno, se nos anima a participar con un fin claro, acompañar a Cristo Yacente, proclamar el triunfo de la salvación por medio del Sacrificio del Cordero Pascual y rendir luto junto a la Virgen y el discípulo amado. Y todo ello, abierto por uno de nosotros, un oriolano: de sangre o de adopción, de cuerpo o de alma, de presencia o en ausencia, pero con Orihuela en su corazón.
Esta merced medieval que se vió enaltecido con la Bula Pontificia del Papa Paulo V Borghese a principios del siglo XVII, consolidaba a un laico en el honroso encargo de abrir con el Pendón de Luto de la Ciudad, donde campean nuestras armas y nuestro lema real, en tan sentido homenaje a Dios en su segunda Persona. Y todo ello, sin descubrirse, pasando por los templos por los que transcurra la procesión, incluido el primer templo de la Diócesis.
Deben imaginarse cuán importante fue este privilegio para que en Plena Contrarreforma se extendiera a un laico, los privilegios propios de la Corte Pontificia o de un príncipe de la Iglesia. Ir de negro y cubierto bajo techo sacro. Merced esta que se veía y ve jalonada con el alto honor de ser dispensado por el Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad y su municipio, convirtiéndolo en una simbiosis entre lo profano y lo sacro, entre lo puramente laico, pero también con importantes tintes religiosos; realidades que durante todo el año transitan paralelas, pero en este día tan significativo para el Orbe Católico, en Orihuela convergen, depositándose en una sola persona tan estimabilísima responsabilidad.
Los representantes públicos en este año han pensado en mi. Sinceramente, no sé qué méritos han podido hallar en mi persona. Los méritos laborales son eso, trabajo y sólo puedo obtenerlos gracias a la generosidad de quienes me rodean, mi familia, mi pareja o mis discípulos que deciden permitirme continuar mi trabajo a cambio de renunciar a pasar tiempo conmigo.
Mi trabajo por esta ciudad es debido a mi pasión por ella, y no ha sido ni es más digno, ni más importante, que el de cualquier otro oriolano que diariamente levanta la persiana para que esto continúe funcionando.
No es falsa modestia: pero si me permiten, el único mérito que voy a reconocerles es querer esta tierra y llevarla allá donde he ido, reivindicándola y trabajando abnegada y sin descanso por ella. Siempre en la sombra. He tenido la suerte de tener reconocimientos de muchos sitios de la Santa Madre Iglesia, la República Italiana o del propio Estado español y, últimamente hasta de la Unión Europea.
Pero, les confesaré que el que más ilusión me ha hecho en mi vida ha sido ser nombrado Caballero Cubierto de esta ciudad.
En consonancia con ello, he intentado compartir con vds. esta ilusión y esta alegría de la única manera que sé: con mi presencia. Sé que no es mucho, pero es lo mejor que tengo.
En estos días he intentado responder a todos aquellos que me han involucrado. He tenido la suerte de conocer personas maravillosas, de ahondar más si cabe en nuestra Cuaresma y nuestra Semana Santa, permitiéndome participar con ustedes hasta en los momentos más íntimos de sus hermandades, cofradías y mayordomías. Me han privilegiado con permitirme ayudarles incluso a vestir algunas de nuestras sacratísimas imágenes.
Me habéis obsequiado con regalos, recuerdos, nombramientos.
Me habéis tratado como uno más sin serlo, acogiéndome en todo momento.
Me habéis regalado las medallas de vuestras cofradías como un nazareno más.
Me habéis brindado vuestra amistad y vuestro cariño, lo que me ha permitido reencontrarme con gente estupenda y conocer gente maravillosa.
He compartido hasta las preocupaciones de última hora y vuestros desvelos.
Me habéis permitido acompañaros en vuestras procesiones, me habéis involucrado hasta el tuétano abriéndome las puertas de vuestras casas, otorgándome un sitio que nunca he reclamado; pero, que generosamente me habéis dado; me habéis permitido vestirme de Armao y hasta volver a lucir el carmín Convocatorio.
Y todo esto, en poco más de dos meses.
Y yo sólo he podido daros mi presencia.
Pero, ahora os doy las gracias.
Gracias a todos y a cada uno de ustedes de manera profunda e individualizada.
Gracias por trabajar por esta ciudad.
Gracias por vuestro empeño, por vuestra labor, por vuestro insomnio a causa de las preocupaciones generadas.
Gracias por vuestra dedicación.
Gracias a vuestras familias por renunciar al tiempo que no les dedicamos.
Y sabed que tenéis mi ayuda y mi apoyo cuando lo preciséis, como siempre Orihuela lo ha tenido.
Pero, además, hoy muchos habéis abandonado la comodidad de vuestro descanso tras unas semanas intensas para volver a hacerme sentido uno más de los vuestros.
En consecuencia con ello, he ofrecido al Sr. Presidente de la Junta Mayor de Cofradías, Hermandades y Mayordomías, estudiar una posible cesión de mi colección de cartelería de la Semana Santa de España, compuesta con casi mil ejemplares de muchas de las localidades de nuestro país para que, en su momento oportuno quede depositado en el Archivo del Museo de Semana Santa de Orihuela, en agradecimiento por el trato que la Junta Mayor, con su presidente a la cabeza, me ha dispensado. En estos días nos hemos hecho compañeros inseparables y he conocido a una persona amante de Orihuela. Gracias por su trabajo, Sr. Sáez Sironi.
No quiero finalizar estas palabras sin acordarme de mi familia. De mi madre, guía y compañía. De mi padre, que ya no está con nosotros.
De mis hermanas que, como Santa Justa y Rufina a los lados de la Giralda, o en la versión oriolana, como luceros posados en lo alto, iluminan mi camino con sus constantes consejos.
De mis tres sobrinas, que son mis tres soles.
De mi tía Magdalena, y sobre todo mis abuelos. Mi abuela María Dolores que hoy no ha podido estar aquí, y mi abuelo José María que ya falta muchos años. Él me enseñó a querer esta tierra. Él me enseñó a amar su semana santa, a trabajar sin descanso por un bien común, a querer ser convocatorio, a querer ser nazareno, incluso querer ser Armao pero eso no lo ha conseguido hasta el pasado miércoles santo, gracias al Presidente de la Centuria. Él estaría muy orgulloso de este momento.
Finalmente, gracias a todos y cada uno de los oriolanos y en su nombre a toda la Corporación Municipal encabezada en nuestro Alcalde -Presidente.
Y finalizo, aunque no es día de reivindicaciones, para pedirles a todas las personas que ostentan un cargo público que no olviden esta tierra. Somos gente trabajadora, honesta, leal, pero orgullosa de nuestro carácter y oriolanía. Damos mucho para poder recibir algo. Precisamente, por ello, os pido (y os hablo de Poder del Estado a Poder) que no nos olvidéis.
Muchas gracias por su atención.
Muchas gracias, Orihuela.
Dedicatoria:
A Orihuela, gracias.
Gracias por tus gentes.
Gracias por tu luz y por el azul de tu cielo y tu mar.
Gracias por el abrigo de tu sierra y el verde de tu huerta y tus palmeras.
Gracias por el calor de tu alma que me has permitido llevar en mi corazón allá donde he ido.
Y permíteme, que este íntimo idilio continúe durante el resto de mis días hasta que mis ojos se cierren por última vez.
Tu caballero cubierto e hijo.
A Sábado Santo, 4 de abril del año del Señor de 2026.
